26 enero 2009

Fucked Up, química musical para tu vida cotidiana

La flauta con la que comienzan los seis minutos de «Son the father» ya nos indica por dónde van a ir los tiros. ¿Un grupo de hardcore abriendo así un disco? El grupo es Fucked Up y el disco The Chemistry of Common Life.

Las canciones discurren entre hipnóticos y arriesgados interludios instrumentales y aperturas poco usuales en esto del hardcore. Sin complejos a la hora de arriesgar, Fucked Up demuestran ganas de experimentación y evolución, transcendiendo el género del hardcore pero, ojo, sin caer en el rollo post: su música es inmediata y golpea con sencillez, sin abrumar. No estamos, para entendernos, ante unos Dut o Lisabö. Black Flag son la clave, pero pasados por un tamiz grunge, como si fuesen interpretados a través de los Nirvana más crudos, de los primeros Mudhoney o de L7 y otras abanderadas del sonido riot grrrl. Estos son los grupos que me han venido a la cabeza, antes que Minor Threat y otros clásicos del DC hardcore.

Sus canciones son muros de sonido en los que las melodías están dirigidas por la base rítmica, acompañadas por capas de guitarras distorsionadas (tienen tres guitarristas), órganos y samples, demostrando un gran trabajo de producción y mezclas.

Sus pintas dan un poco de mal rollo, sí; pero han parido un discazo
(Foto de David Waldman, 2008, de aquí)
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Es sorprendente la aparente claridad de ideas que presenta este joven sexteto de Ontario, aunque también es cierto que, desde su formación tienen editados una pila de 7" y 12", además de algunas mixtapes recopilatorias y un par de álbumes en los que exploraban los terrenos hardcoretas. Mucho camino han rodado hasta que su tesón ha culminado en este excelente álbum, que deberías estar escuchando ya.
Joven Frodo

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