06 junio 2008

Unas reflexiones acerca de Death Proof - El cine y la música de Quentin Tarantino

Pasada la resaca de Kill Bill y una vez debidamente reposada Death Proof, ha llegado el momento de repasar una de las mejores películas (con banda sonora) del pasado año.

Por cierto, si no la has visto, quédate en el primer párrafo y sigue leyendo después del visionado.

La película

Recuerdo perfectamente la impresión que me causó Death Proof. Nada más salir del cine mis pensamientos eran tal que así: «un divertimento, un auto-homenaje, una buena película, pero menor en su filmografía». Esa fue mi primera impresión. Pero, igual que hay discos que van creciendo escucha tras escucha, tras meses de reflexión y re-visita mental de la película, su poso fue creciendo. Y cuando hace poco me hice con el pack Grindhouse, sometí a la película a «El Segundo Visionado».

¿Película menor, entonces? No. Peliculón. Y si me lo permitís, después de Jackie Brown, esta es la mejor película de Tarantino. Ni Pulp Fiction, ni Reservoir Dogs ni Kill Bill. Jackie Brown y Death Proof son lo mejor que ha rodado nunca. Y si no fuese por la predilección que siento por la primera, Death Proof se habría catapultado al número uno.

¿Ultraje? ¿Provocación? ¿Ganas de pasarme de listo? Nada de eso. Hace relativamente poco volví a ver Reservoir Dogs y no me causó tanta impresión como la primera vez que la vi (que me impacto muchísimo). Ha pasado mal el tiempo por ella y hoy se muestra imperfecta y primeriza. Pulp Fiction ha envejecido mejor, pero en ocasiones es demasiado exagerada. Como Kill Bill. En cambio, Jackie Brown es una maravilla de principio a fin, una obra adulta, contenida y donde la dirección de actores alcanza el punto culminante en su filmografía.

'Stuntman' Mike: Kurt Russell da vida a un carismático asesino.

Death Proof, que es de lo que nos ocupamos, es una excelente puesta al día de las pelis de coches. Y aquí está el quid de la cuestión. Si algo ha demostrado Tarantino es que es capaz de convertir la serie B en pura cinefilia. Repasemos: con Reservoir Dogs mostró su visión del cine negro, Pulp Fiction es una puesta al día de las novelas pulp, Jackie Brown es un homenaje continuo a la Blaxploitation, Kill Bill hace lo propio con las películas de artes marciales. Podemos admirar la serie B y jactarnos de que El vengador tóxico es una de las mejores películas de la historia. Pero no nos engañemos, pese a lo mucho que nos puedan gustar son pelis tirando a malas, que se dejan ver más por fetichismo que por ganas de ver buen cine. No he leído mucha literatura pulp, no he visto muchas pelis de Blaxploitation, pero sí que me he tragado muchas pelis de artes marciales. No hablo de El guerrero americano, hablo de pelis orientales de títulos ya olvidados. Y a Kill Bill no le llegan ni a la suela de los zapatos. Con Death Proof pasa lo mismo. Tarantino homenajea a las películas y series de coches, pero cogiendo un material de partida menor es capaz de facturar una gran película. Picado por Death Proof he visto Punto límite cero y no hay color.

¿Qué me decís del ritmo? Increíble. Plano, plano, plano (que no aburrido) hasta que se dispara con el asesinato del primer grupo de chicas para volver caer de repente. No nos interesan las motivaciones de Stuntman Mike para hacer lo que hace, no nos interesa una trama paralela de investigación policial que salve a las chicas en el último momento. Todo eso se despacha en cinco minutos con una conversación entre el Ranger de Texas y su Hijo #1. Luego, vuelta a empezar, pero esta vez el ritmo no deja de crecer hasta el impactante final. Y esto sí que es novedad: en esta ocasión Tarantino ofrece un desarrollo lineal y deja de jugar con el tiempo y los flashbacks.

«Jungle Julia» (Sydney Tamiia Poitier), Arlene (Vanessa Ferlito)
y Shanna (Jordan Ladd)
: las víctimas.

Pero lo verdaderamente interesante son las chicas. Sus conversaciones. Reales. Son personajes bien construidos, sin artificio y escapando de estereotipos fáciles. Aunque Kurt Russell interprete a uno de los asesinos más carismáticos de la historia del cine, ellas son el verdadero motor de la película. En la primera parte son víctimas inocentes, en la segunda pasan de presas a cazadoras, para sorpresa de Stuntman y de nosotros mismos.

Zoë (interpretándose a ella misma), Kim (Tracie Thoms),
Abernathy (
Rosario Dawson)
y Lee (Mary Elizabeth Winstead):
ellas le darán su merecido.


Sólo queda el final, donde Kurt Russel encuentra con el segundo grupo de «víctimas» la horma de su zapato. Tras una trepidante persecución Tarantino, más chulo que un ocho, nos lleva a un final de los que quitan el hipo, impactante y sin concesiones a la comercialidad. Y todo sucede tan rápido que cuando llega no te lo crees.

Y ahora, la banda sonora.

Tarantino no sólo es un cinéfilo, es además un melómano. No lo digo sólo por las exquisitas bandas sonoras que prepara para sus películas. También están los mil detalles sobre la música que las salpican o cómo es capaz de encajar la música con la imagen tan bien que se hacen inseparables. No son meras canciones insertadas para dar ambiente, sino que éstas forman parte orgánica de la película. ¿Quién se puede olvidar de Uma Thurman cantando «Girl, you'll be a woman soon»? ¿O de Michael Madsen bailando al son de «Stuck in the middle with you» mientras le corta la oreja al madero? Y así muchas escenas: Johnny Cash cantando «A satisfied mind» mientras Michael Madsen espera a Uma en su caravana (se oye perfectamente como la aguja surca el vinilo), la explicación de «Like a virgin» de Reservoir Dogs, La apasionada defensa del vinilo en Jackie Brown (en todas sus películas aparece una colección de vinilos por algún lado) o el detalle de las cintas grabadas para pillar en Death Proof. Y así hasta el infinito.

Así, las bandas sonoras de Tarantino hay que tratarlas como si de esas cintas se tratase: sesudamente pensadas y con canciones escogidas con mimo. Esas cintas que tanto gusta preparar a todos los que disfrutamos de la música popular, esperando con orgullo, no lo negemos, el reconocimiento de los que te rodean («Ey, esa canción mola, ¿de quién es?») .

Quentin nos expone sus tesoros y no nos defrauda. Porque, ¿qué es lo bueno de un recopilatorio? Que te empuje a investigar y a explorar territorios desconocidos, que te anime a escuchar a ese grupo que tanto te ha molado y que desconocías su existencia. Que canciones a las que nunca habías prestado atención se te antojen imprescindibles. Todo eso pasa con la banda sonora de Death Proof.

Redescubres a T. Rex, Willy DeVille o Joe Tex (descubierto por mí, por cierto, en la BSO de Reservoir Dogs). Imposible no caer rendido ante temazos como «Baby it's you» (Smith), «The love you save (may be your own)» (Joe Tex), «Good love, bad love» (Eddie Floyd). Pero el premio gordo se lo lleva «Down in Mexico» (The Coasters), otra canción con momento inolvidable: el baile de Vanessa Ferlito mientras Kurt Russel babea (como todos) siguiendo los sensuales movimientos de Butterfly.

El bailecito: otra imagen para el recuerdo

No es simplemente una banda sonora. Es un disco imprescindible y altamente recomendado para todos aquellos que disfrutan sin prejuicios de la música popular.

Joven Frodo

4 comentarios:

vinagron dijo...

Si señor, gran entrada Joven Frodo. Ratifico todo lo anterior dicho!!!!

Mordor Sonoro dijo...

Menuda lección de frikismo mas cojonuda. Así da gusto hombre!!!!!!.
Dr. Jarri

Alberto dijo...

Jacky Brown es un tostón, pero esta no le va a la zaga...
Anda que decir que son las mejores pelis de Tarantino, anda que...

Juanfran dijo...

Mucho me temo que te dejas deslumbrar fácilmente por los excesos de Tarantino... Déjame adivinar ¿Kill Bill es la mejor? ¿Juas, juas?